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Una simple llamada del farmacéutico puede reducir el colesterol LDL un 42%

El seguimiento farmacéutico vuelve a demostrar su impacto en la salud

¿Puede una llamada telefónica de un farmacéutico reducir el riesgo de sufrir un infarto o un ictus?

Según un estudio publicado en junio de 2026 por investigadores de Imperial College London y financiado por la British Heart Foundation, la respuesta parece ser sí.

Los resultados muestran que un programa de seguimiento telefónico realizado por farmacéuticos consiguió reducir el colesterol LDL («colesterol malo») de pacientes de alto riesgo en un 42% de media, una mejora que podría traducirse en una reducción aproximada del 33% del riesgo de eventos cardiovasculares.

El estudio en cifras

La investigación incluyó a 204 pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica y niveles elevados de colesterol LDL.

Al inicio del estudio:

  • LDL medio: 3,39 mmol/L

Tras varias semanas de seguimiento telefónico:

  • LDL medio: 1,97 mmol/L
  • Reducción media: 42%
  • 70% de los pacientes alcanzaron el objetivo recomendado (<2 mmol/L)

La mayoría consiguió estos resultados entre las 8 y 10 semanas posteriores al inicio del programa.

¿Qué hacían exactamente los farmacéuticos?

Aunque podría parecer que las llamadas consistían únicamente en recordar la toma de la medicación, el programa iba mucho más allá.

Los farmacéuticos ayudaban a los pacientes a:

  • Entender sus objetivos de colesterol.
  • Comprender la importancia del tratamiento.
  • Resolver dudas sobre posibles efectos adversos.
  • Mejorar la adherencia mediante estrategias prácticas.
  • Utilizar pastilleros o aplicaciones de recordatorio.
  • Mantener la motivación durante las primeras semanas de tratamiento.

Además, los pacientes eran atendidos siempre por el mismo farmacéutico, favoreciendo una relación de confianza y cercanía.

La importancia de la adherencia

La falta de adherencia sigue siendo uno de los grandes desafíos de la atención sanitaria.

Numerosos pacientes abandonan o reducen la toma de estatinas y otros tratamientos hipolipemiantes debido a:

  • Miedo a los efectos secundarios.
  • Falta de información.
  • Sensación de encontrarse bien.
  • Escasa percepción del riesgo cardiovascular.

Este estudio demuestra que un acompañamiento sencillo y estructurado puede cambiar significativamente el comportamiento del paciente y mejorar los resultados clínicos.

Una oportunidad para la farmacia comunitaria

La investigación abre una reflexión interesante para el modelo farmacéutico actual.

Si una intervención tan simple como una llamada periódica consigue estos resultados, ¿qué impacto podrían tener servicios estructurados de seguimiento farmacoterapéutico desde la farmacia comunitaria?

Además de mejorar la salud cardiovascular de los pacientes, este tipo de iniciativas podrían:

  • Reducir ingresos hospitalarios.
  • Disminuir eventos cardiovasculares prevenibles.
  • Mejorar la experiencia del paciente.
  • Optimizar los recursos de atención primaria.

La «ventana de oro» tras el alta hospitalaria

Los investigadores destacan especialmente las semanas posteriores a un infarto o ictus.

Durante este periodo, conocido como la «ventana de oro», los pacientes suelen estar más receptivos a adoptar hábitos saludables y seguir adecuadamente sus tratamientos.

El apoyo continuado del farmacéutico durante estas semanas puede ser determinante para consolidar la adherencia y alcanzar los objetivos terapéuticos.

¿Qué podemos aprender en farmacia?

Este estudio vuelve a reforzar una idea que cada vez cuenta con más evidencia científica:

La farmacia no solo dispensa medicamentos.

La farmacia educa, acompaña, motiva y ayuda a los pacientes a obtener mejores resultados en salud.

Y, en ocasiones, algo tan sencillo como una llamada telefónica puede marcar la diferencia entre sufrir o evitar un evento cardiovascular.

En resumen

✔ Una intervención telefónica liderada por farmacéuticos redujo el LDL un 42%.

✔ El 70% de los pacientes alcanzó los objetivos terapéuticos recomendados.

✔ La reducción observada podría disminuir el riesgo cardiovascular en aproximadamente un 33%.

✔ La adherencia y la educación sanitaria siguen siendo herramientas fundamentales para mejorar los resultados clínicos.

✔ La farmacia comunitaria tiene una oportunidad real para liderar programas de seguimiento cardiovascular con alto impacto en salud pública.

Fuente original

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