Gárgaras para prevenir resfriados: ¿agua o antiséptico? Esto dice la ciencia
¿Hacer gárgaras con agua ayuda a prevenir resfriados? Lo que dice un ensayo clínico
Lavarse las manos, ventilar, evitar el contacto con personas enfermas… son recomendaciones que tenemos bastante interiorizadas cuando hablamos de prevenir infecciones respiratorias. Pero hay otra costumbre, especialmente arraigada en Japón, que resulta mucho menos habitual en España: hacer gárgaras con agua varias veces al día.
¿Puede un gesto tan sencillo ayudar realmente a prevenir los resfriados?
Un ensayo clínico publicado en American Journal of Preventive Medicine quiso precisamente responder a esta pregunta. Y sus resultados son, como mínimo, interesantes para quienes trabajamos en farmacia comunitaria.
El estudio: agua, povidona yodada o ninguna intervención
El trabajo, dirigido por Kazunari Satomura y colaboradores, se realizó durante el invierno de 2002-2003 en Japón.
Participaron 387 voluntarios sanos de entre 18 y 65 años, que fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos:
- Un grupo debía realizar gárgaras con agua.
- Otro grupo utilizaba povidona yodada diluida.
- El tercer grupo continuaba con sus hábitos habituales y actuaba como grupo control.
Los participantes de los dos primeros grupos debían realizar las gárgaras al menos tres veces al día y fueron seguidos durante 60 días.
El objetivo era comprobar cuántas personas desarrollaban una infección de las vías respiratorias superiores —lo que habitualmente identificamos como resfriados y otros cuadros respiratorios leves— y analizar también la intensidad de los síntomas.
¿Qué ocurrió?
Durante el periodo de seguimiento, 130 participantes desarrollaron una infección respiratoria de vías altas.
Pero la incidencia no fue la misma en los tres grupos.
En el grupo que no realizaba gárgaras, la incidencia fue de 0,26 episodios por cada 30 personas-día.
En quienes realizaban gárgaras únicamente con agua descendió hasta 0,17 episodios.
En cambio, entre las personas que utilizaron povidona yodada fue de 0,24 episodios, bastante próxima a la observada en el grupo control.
Traducido a un dato mucho más comprensible: las gárgaras con agua se asociaron con una reducción aproximada del 36 % en la incidencia de infecciones respiratorias altas respecto al grupo control.
El análisis estadístico realizado por los investigadores también encontró una reducción significativa del riesgo en el grupo de agua.
Y aquí aparece una de las partes más curiosas del estudio.
¿Más antiséptico significa necesariamente más prevención?
Podríamos pensar que, si las gárgaras con agua funcionan, incorporar un antiséptico como la povidona yodada debería mejorar todavía más los resultados.
Sin embargo, el estudio no demostró un beneficio estadísticamente significativo de las gárgaras con povidona yodada frente al grupo control.
Es un buen ejemplo de algo que en farmacia conviene recordar constantemente:
Más producto o más principio activo no significa automáticamente mayor eficacia clínica.
Los investigadores plantearon diferentes hipótesis para explicar el posible efecto del agua. Una de las más intuitivas es el propio efecto mecánico del gargarismo, que podría contribuir a limpiar la faringe y la cavidad oral.
El estudio también observó que, entre las personas que finalmente desarrollaron una infección respiratoria, quienes realizaban gárgaras con agua mostraban una tendencia a presentar menos síntomas bronquiales. Sin embargo, este resultado no alcanzó claramente la significación estadística, por lo que debe interpretarse con prudencia.
Entonces, ¿debemos recomendar gárgaras para prevenir los resfriados?
Aquí es donde entra el criterio farmacéutico.
El estudio resulta interesante porque se trata de un ensayo clínico aleatorizado, pero tiene limitaciones importantes.
Se realizó hace más de veinte años, únicamente en población japonesa adulta y sana, durante una temporada invernal concreta. Además, la identificación de las infecciones se realizó principalmente mediante registros de síntomas de los propios participantes y no mediante confirmación microbiológica del microorganismo responsable.
Por tanto, no podemos concluir que hacer gárgaras con agua prevenga cualquier infección respiratoria, ni extrapolar directamente sus resultados a gripe, COVID-19 u otras enfermedades concretas.
Tampoco podemos interpretar las gárgaras como sustitutas de otras estrategias preventivas cuando estas estén indicadas.
Pero el estudio sí aporta una idea muy interesante: una intervención sencilla, prácticamente gratuita y de bajo riesgo mostró un efecto preventivo frente a las infecciones respiratorias altas en adultos sanos.
Y, curiosamente, complicar esa intervención añadiendo povidona yodada no mejoró los resultados.

Lo que este estudio nos enseña en la farmacia
En el mostrador recibimos constantemente consultas sobre productos para “subir las defensas”, evitar resfriados o proteger la garganta.
Y precisamente por eso este tipo de estudios son especialmente útiles.
Nos recuerdan que el consejo farmacéutico no siempre debe terminar necesariamente con la recomendación de un producto.
A veces nuestro mayor valor está en aportar una medida sencilla, explicar qué evidencia existe detrás de ella y ponerla en el contexto adecuado.
5 trucos para aplicar este estudio en el mostrador
1. Pregunta primero qué quiere prevenir el paciente
No es lo mismo alguien que presenta resfriados frecuentes que una persona que comienza con dolor intenso de garganta, fiebre o síntomas que requieren valoración.
2. No conviertas el antiséptico en un producto de uso rutinario “porque sí”
Este ensayo es un buen ejemplo de por qué debemos diferenciar entre la actividad antiséptica de una sustancia y su capacidad demostrada para prevenir una enfermedad en condiciones reales.
3. Recupera los consejos sencillos
Hidratación, higiene de manos, ventilación de espacios y determinadas medidas de higiene bucofaríngea pueden formar parte del consejo antes de empezar a añadir productos.
4. Explica la evidencia sin exagerarla
Una buena frase de mostrador podría ser:
“Hay incluso un ensayo clínico en adultos sanos en el que hacer gárgaras con agua varias veces al día redujo la aparición de infecciones respiratorias, aunque es un estudio concreto y no significa que evite todos los resfriados.”
5. Usa el estudio para entrenar el criterio del equipo
Ante cualquier producto que prometa “prevenir”, “reforzar” o “proteger”, la pregunta debería ser siempre la misma:
¿Tenemos evidencia sobre el producto, sobre el ingrediente o sobre el resultado clínico que estamos prometiendo?
Porque precisamente ahí está la diferencia entre vender un producto y realizar un verdadero consejo farmacéutico basado en evidencia.
Referencia científica
Satomura K, Kitamura T, Kawamura T, Shimbo T, Watanabe M, Kamei M, Takano Y, Tamakoshi A; Great Cold Investigators-I.
Prevention of upper respiratory tract infections by gargling: a randomized trial.
American Journal of Preventive Medicine. 2005;29(4):302-307.
DOI: 10.1016/j.amepre.2005.06.013.

Deja una respuesta